La primera infancia es la base del mundo que soñamos
Trabajar en la primera infancia puede multiplicar todos los esfuerzos en educación y desarrollo sostenible. Juntos, podemos construir un mundo en el que los jóvenes sean arquitectos de su destino y protagonistas de sus sueños hechos realidad.
¿Para qué sirve el desarrollo, si no es para que cada ser pueda tener la libertad de escoger su propio destino?
No basta con sobrevivir como especie. Queremos que todos los seres humanos que habitan el planeta se realicen, sean felices y libres. Ese es en realidad el objetivo del desarrollo. Ponemos muchísimos esfuerzos en cerrar brechas en educación formal, educación para el trabajo, generación de ingresos, entre otras, y todos estos esfuerzos son valiosos, pero no siempre producen los resultados esperados. Diariamente vemos jóvenes que no terminan sus estudios, o que los terminan pero no encuentran trabajo ni emprenden. Y es que la respuesta no está solo en la educación, ni en el trabajo.
La primera infancia es la base para hacer realidad el mundo que soñamos
Cuando una niña o niño entra al colegio, llega con el 85% de sus conexiones neuronales desarrolladas. Si aprovechamos ese momento, el impacto de cualquier programa sería radicalmente distinto y podríamos multiplicar todos los demás esfuerzos en educación.
Ese es el mundo para el que trabaja InmensaMente, construyendo, desde la primer infancia, un mundo en el que los jóvenes sean arquitectos de su destino y protagonistas de sus sueños hechos realidad.

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